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Historia argentina: principales hechos acontecidos entre 1810 y 1816


A partir de la llegada de los primeros conquistadores europeos a nuestras tierras en el siglo XIV, nos gobernaban los reyes españoles. A partir de la creación del Virreinato del Río de la Plata, había puesto aquí sus representantes, los Virreyes, cuyas órdenes debíamos cumplir. Pero cuando en 1808 España fue invadida por las tropas francesas, el Rey tuvo que abdicar del trono.

Cuando los habitantes de Buenos Aires se enteraron de lo que había sucedido, tuvieron que decidir cómo enfrentar la situación.

1810

En el mes de mayo del año 1810 el Virrey de ese momento, Baltasar Hidalgo de Cisneros, había perdido todo su poder. Un grupo de personas importantes de la ciudad de Buenos Aires se reunió en la Plaza Mayor para pedir que el pueblo se gobernase a sí mismo. Ese hecho lo conocemos como “el Cabildo Abierto del 22 de Mayo”.

El día 25, fueron elegidos para formar una Primera Junta algunos militares, abogados, comerciantes y un sacerdote. Debían tomar el mando hasta que el Rey Fernando pudiera volver a su trono en España. Este hecho es el que conocemos como “Revolución de Mayo”, aún cuando se discute si fue realmente una revolución.

Luego llamaron a personas del interior, es decir, que no vivían en Buenos Aires sino en las provincias, para que vinieran a compartir el gobierno. No todas esas personas estaban de acuerdo en quitar al Virrey de su cargo. Por eso la Primera Junta organizó expediciones militares que deberían ir hacia el Perú y hacia el Paraguay para convencerlos u obligarlos.

En el mes de julio de ese año 1810, el grupo que iba al Alto Perú al mando de Juan José Castelli se encontró con opositores que no reconocían el poder de la Junta. Fueron fusilados en un lugar de Córdoba llamado Cabeza de Tigre. Uno de ellos era Santiago de Liniers. La mayor parte de las acciones de esta columna armada resultaron muy desagradables a quienes se consideraban “gente decente”. Se los veía como alterando el orden social, y en intendencias como las de Tucumán y cuyo se procuraba proteger ese orden intentando reducir todo tipo de tensión que pudiera originarse a causa de esas nuevas ideas.

El 24 de agosto, varios barcos realistas - españoles que querían mantener el poder del Rey - se pusieron frente al puerto de Buenos Aires para bloquearlo, no dejando entrar ni salir a nadie. Además los patriotas eran atacados por el gobierno paraguayo, y cada vez más españoles que vivían en las provincias se oponían a la Primera Junta. Por eso, el 17 de octubre fueron echados de sus cargos todos los miembros del Cabildo.

A fines del año 1810, como un hecho derivado de la victoria de Suipacha que marcó el final del dominio español sobre el Alto Perú, Mariano Moreno se enteró de que Saavedra, presidente de la Primera Junta, soñaba convertirse en Rey de América. Esto le causó un gran enojo y publicó un decreto que hacía que todos los miembros fuesen iguales. También consiguió que Saavedra dejara de ser el comandante superior del ejército. Eso aumentó la rivalidad entre ellos, y se buscó sacar a Moreno para siempre del gobierno.

Otra situación que lo hacía poco agradable en los niveles político-religiosos de Buenos Aires era su evidente antagonismo con la Iglesia Católica. Se embarcó hacia Europa y murió en alta mar, lo que hizo pensar que Saavedra había hecho que lo envenenaran.

1811

Poco después de llegar a Buenos Aires la información de su extraño fallecimiento, sus amigos crean el “Club Morenista”, asociación política que desarrolla sus actividades en el café de Marco.

La gente del interior que estaba de acuerdo con la Revolución envió representantes para reunirse en una Junta Grande que funcionó desde enero hasta setiembre del año 1811.

En el mes de marzo de ese año, el grupo que iba a Paraguay al mando de Manuel Belgrano fue derrotado y no consiguió que esa provincia se uniera al resto.

Algunos habían pensado que era mejor enviar a los españoles a su país, pero eso nunca se hizo.

El 5 y 6 de abril, son expulsados de la Junta Grande los pocos morenistas que aún permanecían en ella. En su mayoría, los peones que vivían en los alrededores de la ciudad apoyaban a los moderados saavedristas y no a los exaltados defensores de las ideas revolucionarias francesas.

En mayo de 1811, la expedición de Castelli había llegado a un lugar llamado Tiahuanaco. Allí proclamó la liberación de los indígenas, que ya no deberían seguir sirviendo a ningún amo blanco. También dio órdenes de castigar a todos los que se opusieran al gobierno de Buenos Aires.

En el mes de julio, los criollos que seguían hacia el Perú fueron derrotados en la batalla de Huaqui. Eso hizo que la gente ya no creyera tan bueno el funcionamiento de la Junta. Cuando Saavedra se fue de Buenos Aires a ayudar a Castelli, el Cabildo la reemplazó en setiembre por un Triunvirato, es decir, un gobierno de tres personas. Luego quien había dejado de ser Presidente del Primer Gobierno Patrio debió pasar un tiempo en Ensenada, en condición de preso.

Ignorando ese Triunvirato recién constituido, los representantes de las provincias se reunieron en una Junta Conservadora, que duró muy poco.

La Primera Junta había ordenado un año antes que todo ciudadano debía considerarse un soldado. Esto no gustó al Primer Regimiento de Patricios, verdaderos militares que se rebelaron ese mismo mes y que fueron controlados por su nuevo jefe, Manuel Belgrano.

1812

Los seguidores de Moreno habían formado un Club que llamaron “Sociedad Patriótica”, presidido por Bernardo de Monteagudo. Decían que todos deberían volver a pensar como el 25 de mayo de 1810 y, además, tratar de ser totalmente independientes y de tener sus propias leyes. Querían que la gente más pobre también participara de las decisiones. Más adelante, esa Sociedad se hace secreta, toma el nombre de “Logia Lautaro” y comienza a oponerse intensamente al Triunvirato. Los “afrancesados” consideraban que la Revolución no había surgido realmente de un plan sino de una serie de coincidencias circunstanciales.

Martín de Álzaga, destacado habitante de Buenos Aires que fuera considerado un héroe por sus convecinos por haber tenido un papel fundamental en la Reconquista de la ciudad ante los ingleses, trata de que este gobierno patrio no pueda continuar y de volver al sistema realista, con el Rey y el Virrey que antes había. No lo consigue pues su conspiración fracasa.

Pocos días antes llegaron al puerto varios militares criollos que se habían formado en España. Los dos más importantes eran José de San Martín y Carlos María de Alvear. Ellos pensaban que había que lograr no solamente la independencia de nuestro país sino la de toda América. Pronto se sumaron a la Sociedad Patriótica y a la Logia Lautaro.

El 8 de octubre de 1812 se nombró un Segundo Triunvirato, que reunió una Asamblea para dictar una Constitución, es decir, leyes propias. Ya no se nombraba al Rey de España para nada.

1813

Esa Asamblea, que llamamos “del año 13”, decidió muchas cosas importantes. Por ejemplo, los periodistas podían publicar sus ideas sin ser perseguidos, los hijos de los esclavos serían libres, los indígenas no continuarían como siervos, ni nadie podía usar títulos tales como “duque” o “conde”. Pero no dictó ninguna Constitución ni declaró nuestra Independencia.

En esos meses habían comenzado las malas relaciones con Montevideo, en lo que se llamaba “la Banda Oriental del Río de la Plata”. Además, San Martín y Alvear ya no estaban de acuerdo como antes, por su enorme diferencia conceptual de objetivos y medios para alcanzarlos. Aunque tenía el mando absoluto, Alvear perdía su poder, y hasta pensaba dar por terminada la Revolución y ponerse a las órdenes del Rey de España o del Rey de Inglaterra.

1814

A comienzos de 1814, la Asamblea reemplazó el Segundo Triunvirato por un Director Supremo, nombrándose para serlo a Gervasio Antonio de Posadas. Pronto fue reemplazado en ese cargo por Alvear. Pero su gobierno unipersonal tuvo malas consecuencias.

1815

La Banda Oriental y las provincias de Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe habían formado la Liga de los Pueblos Libres, protegida por José Gervasio de Artigas. El ejército del Norte no hacía caso a las órdenes de Buenos Aires. San Martín estaba en Cuyo (que luego se dividió en las provincias de Mendoza, San Juan y San Luis) y desde allí, cruzando la Cordillera de los Andes, liberó a Chile y luego a Perú. En muchas provincias comenzaron a tomar el poder los llamados “caudillos”, que eran jefes locales aceptados por el pueblo.

1816

Cuando Alvear dejó el poder, Buenos Aires también lo perdió. Ante esa debilidad, se llamó a un Congreso de todas las provincias que permanecían unidas. Se lo denominó “Congreso General Constituyente de las Provincias Unidas en Sudamérica” y reuniéndose en la ciudad de Tucumán. Comenzaron ese encuentro en marzo de 1816.

Lo primero que hicieron fue nombrar como Director Supremo a Juan Martín de Pueyrredón para reemplazar a Alvear.

Hubo muchas discusiones en ese Congreso. Algunos querían elegir algún Rey europeo para que se hiciera cargo de nuestro gobierno. Belgrano propuso que se creara una monarquía inca. Pero esas ideas no tuvieron éxito.

El 9 de julio de 1816, el Congreso de Tucumán declaró la Independencia de las Provincias Unidas en Sudamérica, sin ninguna relación con el rey Fernando, ni con los que lo siguieran, ni con España.

Esta Asamblea funcionó hasta 1819, año en que dictó una Constitución que fue rechazada por las provincias.

Pueyrredón estuvo tres años en el gobierno. Fue él, desde su cargo de Director Supremo, quien procuró los recursos necesarios para que San Martín realizara su campaña.

Vida cotidiana

La creación del virreinato modificó radicalmente la vida de Buenos Aires y, en menor medida, la de las provincias del interior. La flamante capital aumentó su población en forma progresiva, creció el número de sus viviendas (antes con techos de paja, ahora de tejas) y la intensa actividad mercantil elevó el nivel de ingresos de sus habitantes. Los sucesivos virreyes, por su parte, fueron introduciendo mejoras públicas como el alumbrado público y el empedrado de algunas calles.

Desde el punto de vista cultural, se crearon el Real Colegio de San Carlos, el Protomedicato (institución donde se formaban los médicos), el Teatro de la Ranchería y se instaló la imprenta que tenían los jesuitas en Córdoba. Esto permitió la edición de libros y periódicos que aumentaron el nivel educativo de los habitantes.

En la sociedad apareció un nuevo sector, el de la burocracia, cuyo número de funcionarios aumentó a raíz de la creación de las nuevas instituciones administrativas. Un 65% de quienes ocupaban cargos en la administración colonial a fines del siglo XVIII eran españoles, un 29% eran porteños que solamente podían aspirar a puestos inferiores, y los restantes provenían de otros lugares de América. Luego de las invasiones inglesas, los nacidos en Buenos Aires pudieron lograr ser integrados a las milicias.

Esos funcionarios y los comerciantes que se dedicaban a la importación y exportación, ocupaban el primer rango dentro de la escala social. En su mayor parte eran españoles, pero en los últimos tiempos del virreinato también había criollos (nacidos en América).

Dos años antes de la Revolución, tanto los integrantes del Cabildo como los del clero aumentan sus ambiciones políticas en la colonia.

El abanico social se completaba con los esclavos negros, que habían sido traídos de África y se dedicaban, en general, a tareas domésticas; los gauchos (producto del mestizaje entre españoles e indios) que habitaban la campaña, y una reducida proporción de indios.

La Iglesia, pese a la expulsión de los jesuitas y al sistema de patronato (estaba sometida al control virreinal) siguió siendo muy importante y, prácticamente, regía la vida civil.

Como dato adicional puede señalarse que la sociedad colonial estaba claramente dividida en españoles y criollos. Los primeros tildaban a los segundos de “cholos” y a su vez recibían el mote de “marranos” o “maturrangos”. Los principales cargos de gobierno y las facilidades en el comercio eran para los españoles, aunque lo criollos habían ganado su lugar hacia finales del siglo XVIII.

La vida religiosa tenía una gran importancia ya que era en las iglesias adonde se reunía la gente para asistir a las misas, fiestas patronales, casamientos, bautismos, etc. Los integrantes del alto clero –españoles de origen– ocupaban el peldaño más alto de la sociedad junto a los funcionarios y a los comerciantes más ricos. Los curas pobres, criollos en su mayoría, se mezclaban entre el paisanaje y llevaban una vida sacrificada compartiendo penurias y privaciones.

Los indios que habitaban el noroeste continuaban combatiendo la dominación española y trataban de seguir el ejemplo de rebeldía que les había dado el inca Tupac-Amaru, quien terminó siendo descuartizado entre cuatro potros en 1780. Los indios de las pampas y del Chaco también eran una preocupación para las autoridades rioplatenses por sus frecuentes incursiones sobre los poblados. Los únicos indígenas que, en alguna medida, se habían sometido a los españoles eran los que vivían en la región mesopotámica.
En el Virreinato del Río de la Plata, como en el resto de América, los negros eran esclavos. Pero justo es decir que en esta parte del continente la condición de los negros era mucho mejor que en la del resto del continente ya que aquí se los utilizaba para cumplir tareas domésticas o rurales.

El gaucho era el mestizo que regularmente vivía en zonas rurales y se empleaba como jornalero campestre. A fines del siglo XVIII el gaucho de las pampas, corrido por los indios, se había conchabado (empleado) en las grandes estancias fronterizas. Sin embargo nunca perdió su actitud viril y se destacaba por emprender actividades que exigían destreza, como la doma de potros.

Protagonistas de esta historia

Fernando VII, Rey de España: También conocido como “el Deseado”, fue el símbolo de la Independencia de su país ante los ataques de los franceses. Cuando ocupó realmente el trono en 1814 mostró ser despótico e intransigente.

Virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros: Representante del poder real en el Río de la Plata. Fue obligado a renunciar a su cargo el 25 de mayo de 1810.

Cornelio Saavedra: Presidente de la Primera Junta de Gobierno Patrio.

Juan José Castelli: Vocal de la Primera Junta, comandó la expedición al Alto Perú.

Manuel Belgrano: Vocal de la Primera Junta, comandó la expedición al Paraguay. Creador de la Bandera Nacional Argentina.

Santiago de Liniers: marino francés que prestó servicios en el Virreinato del Río de la Plata. Llegó a ocupar el cargo de Virrey cuando Fernando VII debió dejar el trono por el avance de Napoleón. Fue fusilado por oponerse a las ideas de la Primera Junta de Buenos Aires.

Mariano Moreno: abogado de Buenos Aires, Primer Secretario de la Primera Junta. Seguidor del pensamiento de los filósofos de la Revolución Francesa, fue duro opositor de Saavedra hasta que se vio forzado a alejarse del gobierno. Embarcó hacia Europa pero falleció durante el viaje.

Bernardo de Monteagudo: continuador de las ideas de Moreno en el gobierno que se ejercía desde Buenos Aires.

José Francisco de San Martín: militar capacitado en España, no participó de las luchas políticas de Buenos Aires. Siendo designado Gobernador de Cuyo, organizó un potente y bien adiestrado ejército con el que atravesó la Cordillera de los Andes y derrotó a las tropas realistas en Chacabuco y en Maipú, liberando definitivamente Chile. Dos años después viajó desde Valparaíso a Perú, obligando a los españoles a retirarse y pudiendo así ocupar Lima. Ese fue el comienzo de proceso de independencia peruano.

Carlos María de Alvear: militar capacitado en España, llegó a Buenos Aires junto con San Martín y otros camaradas de armas. Pronto mostró su ambición personal y logró crear poco a poco un gobierno unipersonal que terminó en un fracaso. Fue el segundo Director Supremo.

Gervasio Antonio de Posadas: primer Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

El Mundo de Olga y Daniel
Redactado en 2005



Popper y el pensamiento científico

Introducción al Pensamiento Científico
23/6/2005

Por qué, para Popper, una teoría con corroboración no significa avance científico.

Introducción
Antes de profundizar cualquier principio propuesto por Karl Popper, se hace tanto necesario como conveniente conocer la historia de este filósofo. Producto típico del siglo XX, testigo de las dos Guerras Mundiales, víctima potencial del nazismo, admirador frustrado del marxismo ruso, natural revisionista de las teorías filosóficas en boga por esos tiempos cuya aplicación no había servido para evitar que Europa estuviera en llamas durante toda su infancia y juventud, era esperable que su inteligencia brillante abriera nuevos caminos del pensamiento.

Karl Popper nació en 1902 en Viena, Austria, en el seno de una familia judía, hijo de un distinguido abogado. Estudió en la Universidad de Viena y se enroló en el marxismo. También trabajó un corto tiempo como obrero manual.

Desilusionado del marxismo se pasó al socialismo, mientras se desempeñaba como profesor de escuela. En 1919 tuvo oportunidad de conocer a Albert Einstein, ya de 40 años, quien lo deslumbró con su teoría de la Relatividad, aún no presentada oficialmente. Con la llegada del nazismo, se mudó a Nueva Zelanda en donde fue profesor de Filosofía.

Su primer libro fue “La Lógica de la Investigación” (1935), publicado cuando tenía 33 años, contiene la mayor parte de sus ideas más importantes sobre Filosofía de la Ciencia.

Durante la guerra, Popper escribió su libro “La sociedad abierta y sus enemigos” (1945), en contra de las ideas políticas de Platón, Hegel y Marx, a los que considera inspiradores del autoritarismo, del totalitarismo y del nazismo por su concepción de que el historicismo puede ser la base para hacer predicciones válidas a partir de patrones uniformes de reiteración.

Al finalizar la guerra, Popper emigró a Inglaterra en donde residió hasta su muerte. Allí fue profesor de Lógica y Metodología de la Ciencia en la Escuela de Economía de Londres, de la que llegó a ser Profesor Emérito.

Escribió numerosos trabajos y ensayos, y fue quien postuló muchas ideas originales, las que fueron expuestas reiterativamente pero que documentaba exhaustivamente. Su estilo literario era directo y vigoroso, cercano al dogmatismo. Esto puede apreciarse notablemente en sus múltiples discusiones con Kuhn.

En 1957 aparece su libro “La miseria del Historicismo”; en 1963 publicó “Conjeturas y refutaciones”, y en 1972 da a conocer “El Conocimiento”, colección de ensayos y comentarios en los que no agrega conceptos nuevos sobre Metodología Científica y Filosofía de la Ciencia.

Luego publicó cinco libros más, que incluyen una autobiografía y otro en colaboración con John Eccles.

En general, Popper inicia su carrera filosófica con una serie de postulados que luego no modifica demasiado con el paso del tiempo. De allí he tomado como hipótesis a demostrar en este trabajo, su oposición clara y enérgica al proceso inductivo como método para aplicar en las Ciencias fácticas y su particular propuesta de que, en esas disciplinas, la corroboración de una teoría no tiene realmente peso en la prueba de su valor de verdad, siendo únicamente la demostración de su no validez en una experiencia lo que define en forma necesaria y suficiente su falsedad.

Karl Popper fallece en 1997 dejando una línea de pensamiento con muchos puntos de oposición a las teorías tradicionales, que estimo merecen analizarse y destacar sus posibles virtudes y errores, labor que seguramente demandará mucho tiempo a través de muchos nuevos filósofos.

Por qué para Popper una teoría con corroboración no significa avance científico

Cuando Popper asistió a la conferencia de Einstein tenía solamente 17 años, pero su ya amplio conocimiento filosófico le permitió comparar el éxito predictivo de las ideas del disertante, alcanzado en condiciones de muy alto riesgo, con las ideas científicas preponderantes en ese momento: la Teoría de la Historia de Marx, la Teoría Psicoanalítica de Freud y la Teoría de la Psicología Individual de Adler.

Según Popper, cuya opinión comparten muchos científicos y filósofos hasta nuestros días, en la Física de Einstein las predicciones se formulaban de tal manera que la opción de no cumplirse era real. En las otras Teorías de principios de siglo había una explicación tanto para cuando se cumplían como para cuando no se cumplían, incluyendo hasta sus propias contradicciones. Por lo tanto no podían ser sometidas a ningún tipo de prueba experimental que realmente las avalara o las refutara.

Por tanto, Popper propuso que la manera de diferenciar la ciencia verdadera de las seudociencias es que la primera está constituida por teorías que pueden ser demostradas falsas poniendo a prueba sus predicciones, es decir, pueden ser confirmadas o rebatidas por experiencias, mientras que las seudociencias no son refutables.

En conclusión, Popper dice que “la irrefutabilidad de una teoría científica no es una virtud sino un vicio, ya que la identifica como seudocientífica”. (1)

Fundamentos

La obra política de Popper es en realidad una aplicación política de sus ideas epistemológicas sobre la falsabilidad y crítica del conocimiento. Su conocimiento “objetivo” se opone al conocimiento “subjetivo” tradicional. No se fundamenta en la certeza de las hipótesis sino en el crecimiento mismo de la ciencia.

Toda hipótesis debe permitir, según Popper, ser sometida a prueba para demostrar su veracidad o falsedad. En realidad, su eje central es el “refutacionismo” que establece una demarcación entre lo que es científico y lo que no lo es.

Para definir mejor el concepto de “falsación” de este pensador, podemos decir que consiste que si conseguimos demostrar con la experiencia que un enunciado observable es falso, se puede deducir (modus tollens) que la proposición universal es falsa.

Una teoría es entonces “científica” cuando es contrastable y refutable. Por tanto, la propia teoría que expone Popper es, según él, científica porque es contrastable y refutable.

Además, una teoría científica será verdaderamente significativa solamente si es en principio incompatible con algunos fenómenos observables (no se cumple siempre).

Una conjetura será siempre una conjetura, aunque esté corroborada, puesto que esta corroboración no es necesariamente perfecta, como tampoco su “falsación” lo es.

Estos conceptos popperianos llevan a una nueva concepción de “ciencia” y de “teoría científica”, haciendo a éstas más ampliamente racionales.

El científico debe ser audaz para reemplazar viejas teorías que no reflejen la realidad para entonces proponer nuevas teorías. Debe ser resignado para aceptar la refutación que se hará a sus nuevas teorías. Debe ser indulgente para aceptar que ha cometido errores.

Es el primitivo procedimiento “ensayo-error”. Entonces el aprendizaje se convierte en proceso continuo, interminable, que avanza por aproximaciones sucesivas a una verdad inalcanzable.

Popper dijo: “Los falsacionistas preferimos resolver los problemas mediante una conjetura audaz aunque pronto resulte falsada porque es la manera en que podemos aprender de nuestros errores; y al descubrir que nuestra conjetura era falsa habremos aprendido mucho sobre la verdad y habremos llegado más cerca de ella.” (2)

“Conjeturas atrevidas más crítica libre (o discusión crítica)” fue el método propuesto por Popper para ir acercándose a la verdad.

En el racionalismo crítico, esa crítica se realizaba por medios lingüísticos (argumentos y contrastaciones). En cambio, el falsacionismo reconoce las limitaciones de la inducción (de alguna forma, las limitaciones de la mente humana) y señala que la observación debe subordinarse a la teoría.

La reiteración de secuencias de fenómenos había llevado a pensadores como Hume, Mill y los positivistas, a estimar que el proceso inductivo era el mejor camino para la lógica racional. Además, había logrado gran popularidad por estimarse que la ciencia era el producto de ese proceso inductivo. Popper aparece con su idea revolucionaria del falsacionismo y de la imposibilidad de llegar a verdades mediante la inducción, ya que, según él, sólo genera conjeturas que pueden o no ser de alguna forma verdaderas.

La inducción nos lleva de lo particular a lo general, y, necesariamente, la proposición general no es segura, sino solamente conjetural. Popper considera que no está justificado el camino inductivo hacia proposiciones generales basadas en casos particulares, porque producen múltiples teorías cada una con un grado diferente de probabilidad. Así no se produce ningún progreso en el conocimiento.

En su trabajo “La Lógica de la Investigación Científica”, claramente indica desde el comienzo que todos sus análisis estarán encaminados a demostrar la inutilidad de intentar apoyarse en una lógica inductiva para avanzar en el desarrollo científico:

“La teoría que desarrollaremos en las páginas que siguen se opone directamente a todos los intentos de apoyarse en las ideas de una lógica inductiva. Podría describírsela como la teoría del método deductivo de contrastar, o como la opinión de que una hipótesis sólo puede contrastarse empíricamente - y únicamente después de que ha sido formulada.” (3)

Los pasos correctos serían, para él: 1) formular una teoría o hipótesis relativamente general en base a enunciados que llama “básicos”, y 2) contrastar sus proposiciones particulares mediante la experiencia utilizando el proceso deductivo, intentando demostrar su falsedad antes que su veracidad:

“… Hay que entender que el sistema de los enunciados básicos (tal como empleo yo este término) incluye todos enunciados singulares coherentes dotados de cierta forma lógica: como si dijéramos, todos los enunciados singulares de hechos. Así pues, el sistema de todos los enunciados básicos contendrá muchos incompatibles entre sí.” (4)

Entonces, ¿cómo, según Popper, se avanza en el conocimiento de una verdad? Descartando teorías refutadas por medio del razonamiento deductivo (de lo general a lo particular), que asegura conclusiones seguras o necesarias, a favor o en contra de la teoría propuesta. Es decir, no debe apuntarse el esfuerzo a la confirmación de una teoría sino a la demostración de su falsedad.

Debe distinguirse entre “refutable” y “refutado”. Si un concepto es refutable es científico y persiste mientras no sea refutado. En cambio, si un concepto ha sido “refutado” ya ha sido descartado del cuerpo de la ciencia.

Un buen científico es el primero que pone a prueba su teoría mediante permanentes ataques a su confiabilidad. Si logra refutarla, esa teoría deja de ser. Debe dudar permanentemente, pero sin convertirse en escéptico pues entonces juzgaría inalcanzable el conocimiento. Debe dudar permanentemente pero no como método (Descartes) sino sabiendo que cada duda generará nuevas dudas, porque el conocimiento no es nunca total.

Conclusión

Desde que Karl Popper, relevante exponente de la Epistemología, publicara en Austria su trabajo “La Lógica de la Investigación Científica” en 1934, pone énfasis en el que llama “criterio de demarcación”, y la visión acerca de las teorías y su carácter científico comienza a apartarse de los caminos tradicionales inductivistas.

Como hemos visto, su pensamiento modifica el valor que tradicionalmente se otorgaba a ese proceso de lo particular a lo universal, aseverando que no por ser consideradas válidas las premisas particulares se puede considerar válida la premisa universal, a la que considera una simple conjetura que debe ser sometida a prueba. Y afirma sarcásticamente que la validez de la inducción como proceso develador de verdades solamente puede demostrarse utilizando para ello la propia inducción, lo que establece un círculo vicioso:

“Por tanto, cae por su base el intento de fundamentar el principio de inducción en la experiencia, ya que lleva, inevitablemente, a una regresión infinita.” (5)

En todas la ciencias empíricas, es decir, resultantes de la experiencia real (todas las ciencias excepto la Matemática y la Lógica) siempre está dada la posibilidad de intentar descubrir, para lo cual debe insertarse el individuo potencialmente descubridor en un cierto contexto psicosocial.

No hay método, según Popper, para decir cómo se descubre una teoría o hipótesis. Todo el proceso tiene un componente irracional que lleva a un individuo a no adaptarse a la realidad existente sino a pretender avanzar hacia una supuesta o intuida nueva realidad:

“… no existe en absoluto, un método lógico de tener nuevas ideas, ni una reconstrucción lógica del proceso. Puede expresarse mi parecer diciendo que todo descubrimiento contiene ‘un elemento irracional’ o ‘una intuición creadora’ en el sentido de Bergson.” (6)

Una hipótesis cualquiera puede considerarse científica solamente cuando puede ser probada como verdadera o falsa. Más aún, probarla como verdadera no asegura realmente que lo sea, pues futuras investigaciones pueden determinar que no lo es, en tanto que sí será falsa si se la prueba como falsa.

Estimo que tanto por lo expresado por este epistemólogo como por los análisis posteriores realizados por muchos otros filósofos que he someramente incluido aquí, no cabe duda de que la visión falsacionista, ampliamente difundida en la actualidad, reivindica la potencialidad de la deducción sobre la inducción.

Referencias
(1) Popper, H. Citado en Popper –de Raquel del Coso - Apunte sin mención de editorial, fecha ni lugar de publicación.
(2) Popper, H. Citado en Popper –de Raquel del Coso - Apunte sin mención de editorial, fecha ni lugar de publicación.
(3) Popper, H. (1934), La Lógica de la Investigación Científica (Editorial Tecnos, Madrid, 1980, p. 30).
(4) Popper, H. (1934), La Lógica de la Investigación Científica (Editorial Tecnos, Madrid, 1980, p. 81)
(5) Popper, H. (1934), La Lógica de la Investigación Científica (Editorial Tecnos, Madrid, 1980, p. 29).
(6) Popper, H. (1934), La Lógica de la Investigación Científica (Editorial Tecnos, Madrid, 1980, p. 31).

Bibliografía consultada
Benbenaste, Narciso et Col. – “Investigación en Ciencias Sociales” – 1ª Edición - Ediciones Cooperativas, Buenos Aires, 2004.
del Coso, Raquel – “Popper” – Apunte sin mención de editorial, fecha ni lugar de publicación.
“Karl R. Popper” – Ciencia – Omega ILCE -Volumen 3 – VII.5 – México, 2003 (sitio en Internet).
Popper, Karl R. – “Conjeturas y refutaciones” – Editorial Paidos, Barcelona, 1994.
Popper, Karl R. – “Conocimiento objetivo” – Editorial Tecnos, Madrid, 1982.
Popper, Karl R. - “La lógica de la investigación científica” –– Editorial Tecnos, Madrid, 1982.
Popper, Karl R. – “La miseria del historicismo” – Editorial Alianza-Tauros, Madrid, 1981.
Popper, Karl R. – “La responsabilidad de vivir” – Editorial Paidos, Barcelona, 1995.

Bibliografía recomendada
Barragán Linares, Hernando – “Epistemología” – Universidad de Santo Tomás – Bogotá, 1988.
Dancy, Jonathan – “Introducción a la Epistemología contemporánea” – Editorial Tecnos, Madrid, 1983.
Einstein, Albert – “Sobre la Teoría de la Relatividad” – Editorial Sarpe, Madrid 1983.
García Duque, Carlos Emilio – “Introducción a la lectura de Popper” – Cuadernos Filosóficos Nro. 11 – Universidad de Caldas, Manizales, 2001.
Kuhn, Thomas S. – “La estructura de las revoluciones científicas” – Fondo de Cultura Económica, Santafé de Bogotá, 1992.
Lakatos, Imre – “La metodología de los programas de investigación” – Alianza Editorial, Madrid, 1983.


México: EDUCACIÓN SEXUAL MISÓGINA Y HOMÓFOBA

por Guillermo Montalvo Fuentes
en RazonEs de Ser
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De acuerdo con Juan Carlos Hernández, psicólogo social por la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Xochimilco, entre las características de la educación sexual mexicana están la homofobia y la misoginia, lo que implica un “gran sesgo” en la información que reciben niños, niñas, jóvenes y adolescentes.

“Cuando se dice en los libros de texto que la masturbación aparece durante la adolescencia del hombre, la mujer adolescente que se masturba piensa, a mi no me mencionan, entonces lo que hago puede que esté mal; y algo parecido sucede con el tema de la homosexualidad”.

Para Hernández Meijueiro, este tipo de “omisiones o sutilezas” pueden contribuir a generar, en el caso de las personas de la diversidad sexual, una homofobia interiorizada, la cual daña la construcción de la personalidad del hombre gay o la mujer lesbiana, pues afecta la autoestima, y por consiguiente, el autocuidado.

“Esto representa un problema porque ¿cómo le pides a alguien que se cuide, que sea responsable y use condón, si lo que quiere es morirse?”

Por tal motivo el psicoterapeuta subrayó la importancia de no permitir que la ultraderecha monopolice el discurso de los valores, sobre todo en la educación.

Al respecto, Marco Caetano, investigador de la Universidad de Río de Janeiro, coincidió en que las estructuras educativas “legitiman” el androcentrismo y la heteronormatividad, arraigados en muchas sociedades.

De acuerdo con el académico, en la mayoría de los países de América Latina no existe una democracia sexual, pues tenerla implica “desmantelar muchas barreras de orden racial, económico, de género o de acceso a la educación”.

Un primer paso para conseguirlo, explicó Caetano, es empezar por la construcción de la ciudadanía, entender que vivir sin homofobia exige vivir sin misoginia, pues, dijo, sólo así se podrán controlar las tecnologías pedagógicas de la escuela y la cultura, a favor de esa democracia sexual.

Las opiniones de ambos especialistas se dieron como parte del simposio “El impacto de la homofobia en el acceso a los servicios de salud y educación”, en el que también participaron --el 23 de mayo-- Javier Marmolejo, investigador docente de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México; Gloria Careaga, secretaria general de la Asociación Internacional de Lesbianas y Gays; Estefania Vela, investigadora del programa Derecho a la Salud del Centro de Investigación y Docencia Económica; Violeta Barrientos, investigadora de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en Lima, Perú; y Xabier Lizarraga, investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

notiese@notiese.org
Cortesía de Notiese / Forum en Línea

Nicolás Sarkozy habla de educación - ¿coincide con tu forma de pensar?


Hoy, hemos derrotado la frivolidad y la hipocresía de los intelectuales progresistas. De esos que el pensamiento único es el del que lo sabe todo y que condena la política mientras la practica.. Desde hoy no permitiremos mercantilizar un mundo en el que no quede lugar para la cultura: Desde 1968 no se podía hablar de moral.

Nos impusieron el relativismo: la idea de que todo es igual, lo verdadero y lo falso, lo bello y lo feo, que el alumno vale tanto como el maestro, que no hay que poner notas para no traumatizar a los malos estudiantes.

Nos hicieron creer que la víctima cuenta menos que el delincuente. Que la autoridad estaba muerta, que las buenas maneras habían terminado, que no había nada sagrado, nada admirable. El slogan era VIVIR SIN OBLIGACIONES Y GOZAR SIN TRABAS .

Quisieron terminar con la escuela de excelencia y del civismo. Asesinaron los escrúpulos y la ética. Una izquierda hipócrita que permitía indemnizaciones millonarias a los grandes directivos y el triunfo del depredador sobre el emprendedor.

Esa izquierda está en la política, en los medios de comunicación, en la economía.. Le ha tomado el gusto al poder. La crisis de la cultura del trabajo es una crisis moral. Hay que rehabilitar la cultura del trabajo.

Dejaron sin poder a las fuerzas del orden y crearon una frase: se ha abierto una fosa entre la policía y la juventud: los vándalos son buenos y la policía es mala. Como si la sociedad fuera siempre culpable y el delincuente inocente.

Defienden los servicios públicos pero jamás usan transporte colectivo. Aman mucho a la escuela pública pero mandan a sus hijos a colegios privados. Adoran la periferia pero jamás viven en ella. Firman peticiones cuando se expulsa a algún ocupa, pero no aceptan que se instalen en su casa.

Son esos que han renunciado al mérito y al esfuerzo y que atizan el odio a la familia, a la sociedad y a la república.

Hoy debemos volver a los antiguos valores del respeto, de la educación, de la cultura y de las obligaciones antes que los derechos. Estos se ganan haciendo valer y respetar los anteriores.

Nicolás Sarkozy
(Enviada por Paco Acuña desde Madrid)

¿Cuál es tu método de estudio? - una monografía de José Leandro Flores

Gabriel y María son dos jóvenes del nivel medio que toman conciencia de la necesidad de contar de un método para estudiar.

"No tenía ningún método…"

Hola, María. Leí tus reflexiones y encontré que me interpretan mucho a mí también (http://www.monografias.com/trabajos84/mirada-maria/mirada-maria.shtml); 
y ahora deseo hacerte una pregunta: 

¿Cuál es el método que tienes para estudiar? 
Porque para expresarte como lo haces, debe haber unas claves interiores y cotidianas en tu forma de estudio.

Gracias, Gabriel. La verdad es que yo no tenía ningún método. Y tampoco nadie me había hablado de su necesidad. Tampoco suponía que lo debería tener. Quienes me instruían, tal vez o no tenían o no estaban convencidos de la importancia para una estudiante contar con uno. Y también si me lo hubieran plateando en ese tiempo a mí no me hubiera interesado el tema, porque hoy me doy cuenta que hubiera pensado que era un tema estéril, innecesario,… pero es porque no lo conocía. Nadie aprecia lo que no conoce.

(Gabriel) Sin embargo, algo pasó que te entusiasmó a buscar un método práctico y eficaz, María. Algo que te llevo a tomar conciencia de la importancia de contar con un camino para llegar a tus objetivos propuestos. O a lo mejor, primero es necesario contar con"objetivos" para después sentir la necesidad de un "camino" para llegar a él.

(María) Efectivamente. Puedo reconocer que en esa etapa mis objetivos estaban fuera del aula, y en conflicto con ella. Y fueron algunas preguntas de mi facilitador que fueron mostrándome un vacio que había en mí. O sea, era una especie de obsesión de "presentismo" llenándolo con cosas… con frecuencia de forma irracional y con poco o nada de cuidado por mí misma.

Esta plataforma prácticamente impedía la posibilidad de un método de estudio en mi pobre práctica de estudiante de ese tiempo. Mejor dicho, todavía no había empezado a serlo, y me mantenía al margen de la misma naturaleza de estudiar; entendida ésta como aquella actividad que de lo que lee, escucha o ve se selecciona-analiza-interpreta-relaciona-sintetiza y aplica en la vida real. En ese tiempo existía un verdadero divorcio entre lo que vivía y lo que estudiaba. Algo dramático porque era la misma persona que debía intentar dividirse en cada una de ambos lugares donde estaba diariamente. Y me faltaba un vaso comunicante que me permitiera ser y sentirme que era una la misma persona en ambos lugares. Esta ruptura fomentaba mi mal humor y rebeldía casi como estados permanentes.

Ahora tengo compañeros de curso que siguen viviendo ese drama que yo conocí; y del cual es posible salir, y vivir una experiencia maravillosa, porque uno se da cuenta qué significa comprender lo que se aprende. Sentirse sujeto, y no objeto del conocimiento y del desarrollo integral como ser humano, miembro de una comunidad y ciudadano de un País.

Recuerdo que fueron los desafíos y las preguntas que nos proponía nuestro facilitador, además, una serie de documentales en torno a la importancia de contar con un método de estudio para aprovechar el tiempo y los recursos las me ayudaron a que cobrara sentido para mí dicha demanda. Me empecé a hacer preguntas como estas: ¿Cuál fue el método que emplearon personajes como Descartes, Einstein, Nietzsche, Borges, Vargas Llosa, M. Eliade, E. Galeano, P. Neruda, I. Allende, para desarrollar su obra en sus respectivos campos. Al no conocer la respuesta; sentí la curiosidad por averiguarlo.

Necesidad de una estructura personal que reclame y apoye la existencia de un método de desarrollo integral

(Gabriel) O sea, María, que primero la persona, el estudiante, tiene que sentir y querer un desarrollo integral; donde se incluyan las dimensiones: cognitiva, emocional y espiritual (y en la emocional incluimos la dimensión afectiva y sexual). Es decir, una mirada más amplia y más larga de sí mismos, que contemple sus objetivos finales, sus metas intermedias y las actividades a realizar desde ahora, de forma oportuna y eficaz. Y lo más importante, jóvenes, es la generación de preguntas en nuestra mente. Ellas son como las llaves que abren puertas, o flechas que señalan direcciones donde buscar. Por eso son verdaderamente lamentables nuestros largos silencios en el aula o en los pasillos del lugar a donde concurrimos a compartir y construir conocimiento, aprendizaje de convivencia y construcción-planificación de sueños y anhelos.

Efectivamente, jóvenes, las debilidades en nuestras estructuras de personalidad es el primer terreno que tenemos que trabajar en su reconstrucción para después dar cabida a un método. Y la energía que necesita la persona para atreverse a remodelarse es la motivación, el incentivo a valorarse, quererse y apreciarse. Por alguna o algunas razones, muchas personas están débiles en estos campos. Eufemísticamente por eso simplemente se habla de población en "vulnerabilidad social" o en "riesgo social". Son expresiones que se quedan cortas a la hora de definir o recoger la realidad con que nos encontramos en nuestra práctica profesional de intentar ser facilitadores para su crecimiento integral.

Pero la materia prima permanece incólume, y está ahí esperando la oportunidad para desencadenar su poderosa energía propia de todos los seres que los constituye como tales. Esto se puede ver fácilmente, por ejemplo, en el cambio del brillo de sus ojos, su rostro se reviste de color, los desplazamientos de su cuerpo son más ágiles, y mejora su presentación personal. Entonces estamos en el camino correcto para que un buen método apoye el desarrollo de lo que ya ha comenzado a existir: un ethos personal más propicio.

( María) Efectivamente así ha sido mi experiencia. Y por eso, agradezco la pregunta que me hace Gabriel, porque la misma me ha llevado a este trasfondo importante. Se trata de una confluencia simultánea de ambos factores: un método de desarrollo y el anhelo de desarrollarse. Y feliz el estudiante que encuentra facilitadores o acompañadores de su desarrollo que captan y/o fomentan esta coincidencia.

Como también es una responsabilidad personal… y pienso no en mis compañeros de curso que ya la poseen, sino en quienes todavía les cuesta llegar a este punto de inicio para el propio camino de desarrollo, acompañados por un método. Es cierto que las falencias, debilidades y obstáculos son abrumadoras para algunos, que se convierten en serias amenazas de su subdesarrollo permanente a lo largo de sus vidas. Determinadas estructuras sociales inundadas de economicismo las vuelve inhumanas para muchos de mis compañeros de Liceo. Cuando una visión economicista se hace cargo de la educación, ésta se empobrece.

El método nos permite reflexionar, conversar y sistematizar en nuestros encuentros de generación cultural (lo que anteriormente yo misma denominaba simplemente "clase"). Un término que conceptualizaba de forma equivocada, cuando me auto condenaba a una posición pasiva, receptora, cumplidora frente a la fila de profesores que visitaban el aula en que más bien estaba sin apropiarme del espacio y del tiempo que allí vivía.

(Gabriel) Tiene mucho sentido para mí tu punto de vista, María, porque pienso en cuantas cosas estoy dejando de hacer por no contar con un método de desarrollo en esta etapa de mi vida donde mi principal actividad es estudiar. Pero prácticamente no he tenido iniciativa. Me ha faltado creatividad y voluntad para sistematizar de mejor manera mi aprendizaje. Y creo que la razón de esto ha estado en mi falta de fe o confianza en los estudios como una vía real de desarrollo. Ha sido tanta la repetición que solo se estudia para trabajar y ganar más. O sea, un olvido casi absoluto de la relación del estudio con mi calidad de vida personal, familiar, social y ciudadana, con una conciencia nueva para contribuir al nacimiento de un mundo nuevo: más humano, justo y solidario con la Naturaleza.

(María) A eso me refiero, Gabriel, que es el punto de inicio para buscar y apropiarse de un método de trabajo para estudiar; para ser y para hacer. Sin el cultivo del ser es estéril el campo de hacer. Y no será por la vía de la multiplicación de actividades, con la consigna de tenernos siempre ocupados que se pueden revertir el caos de muchas de nosotras, sino que a la vez sentimos una gran hambre: la capacidad de relacionarnos productivamente con el silencio; de administrar nuestro tiempo de modo óptimo; y aprender a conversar con argumentos entre nosotras mismas y con los adultos.

Aprender, así mismo, a desarrollar paradigmas alternativos al de la competitividad, como expresión del omnipresente individualismo. Si bien tenemos que construirnos como individuos, no por ello debemos perder nuestro carácter social; que a su vez no tiene que ser un mera palabra, sino una práctica cotidiana de convivencia. Hoy, por ejemplo, tener la capacidad de formación de grupos de estudio y para iniciativas creativas, como antesala para desarrollar la capacidad de trabajo en equipo. Todo esto no se improvisa, y son parámetros que tanta falta hacen en nuestro sistema de vida y de trabajo. Creo que no debemos temer a cultivar mas practicas de solidaridad como expresión de una naturaleza altruista, comunitarios y centrados en el amor.

Las ventajas de contar con método de estudio

El método de estudio que nos ayude a no quedarnos encerrados en nosotros mismos es el más importante. En cuanto que hoy día no basta con reproducir el sistema en que estamos porque urge un cambio cualitativo del mismo para bien de nosotras mismas, de nuestra humanidad, y de nuestra Ecología. Lo que hay que cambiar es la reproducción, por la innovación. Si bien en esto hay consenso, no hay todavía libertad para emprender nuevos caminos. Esa libertad tenemos que buscarla y encontrarla en nosotras mimas, y no en el exterior, de donde jamás va a provenir… porque allí es el reino de los intereses monopólicos y de ideologías dogmáticas.

En este sentido, un buen método personal de estudio, se convierte en la mejor herramienta para demoler la ignorancia y ciertas actitudes derrotistas, como el "yo no puedo", el "yo no entiendo" o el "no me interesa"… que son expresiones tan comunes en mi ambiente. Por eso está impregnado de inercia, carente de identidad, de comunicación y por consiguiente de realizaciones. Por lo tanto, es a su vez, el lugar propicio para la instauración o apropiación de métodos de estudio.

Además de ser herramienta para poder entrar en los campos del saber, un buen método constituye también ser un buen depósito donde recoger y trabajar la información que nos envuelve en todo tiempo y lugar. Así mismo, su carencia constituye la pobreza o debilidad más grande porque nos vuelve incapaces no solo de comprender, sino antes que eso, de recibir, de acoger, de atesorar conocimientos, que bien trabajados se pueden convertir en insumos para vivir bien y para hacer el bien.

En mi caso, María y Gabriel, yo no había establecido la relación entre proyecto personal y método. Y mi situación se agravaba porque también era muy débil la existencia de un proyecto de esa índole. En esas condiciones, estudiar era para mí un drama. Una obligación que no me motivaba sino que me fastidiaba. Y esta energía se elevaba exponencialmente porque era fácil contagiarse y contagiarla. Nuestra misma debilidad de proyectos personales contribuía a llegar rápidamente a aquellos escenarios que lo que menos tenían era un clima para aprender, comprender, reflexionar, relacionar y desarrollar para llevar las ideas a la vida y sacarlas también de la realidad, su procedencia y destino natural.

Creo que tenemos que alegrarnos porque cuando la semilla germina comienza un nuevo proceso… que nos puede llevar a insondables e impensadas dimensiones, en este caso, de realización personal. Lo cual constituiría un gran logro, dadas las condiciones que por lo general nos deja sin palabras por su inmensa globalización y omnipresencia. Uds. Saben cómo algunos llegan a este lugar sagrado que se convierte en la reconstrucción del ser humano en su nivel interior que es el que da impronta a su ser físico/externo. Es maravilloso cuando comprendemos todos juntos que somos células de un cuerpo más amplio que se es el producto de lo que somos y de cómo somos. O sea, no nos creemos que seamos el producto de la sociedad o mundo en que estamos, sino que somos sujetos con la misión de ser agentes de cambio, por las vías del conocimiento, de las emociones y de la espiritualidad… y para eso es fundamental que nos hagamos de un buen método que nos permita trabajar, crecer y dar frutos aquí y ahora.
¿Y cuáles serían los componentes de un buen método de estudio?

(María) En primer lugar, creo firmemente que en primer término somos nosotros mismas. Porque somos el punto de inicio y de llegada de un método. Y así como tenemos la misión de hacernos e inventarnos, así también tenemos que hacernos e inventarnos un método propiado de estudio, de trabajo y de vida.

Sus componentes básicos debemos sacarlos de nosotros mismos y de la naturaleza que nos rodea y contiene tanta sabiduría. Lo que tenemos que aprender es a observarla e imitarla. Por solo mencionar un aspecto, el carácter refractario que permite que se formen los bosques y microclimas porque cada planta desarrolla un mecanismo que favorece la vida y desarrollo de sí misma y de las otras plantas. Así nosotras y nosotros, si nos cuenta que trabajando juntos vamos a avanzar y profundizar más nuestros temas de aprendizaje. Creo, de verdad, que debemos renunciar conscientemente a la intolerancia, la arrogancia o la ingenuidad.

El método nos debe de proporcionar valores que muevan nuestra vida diaria y nos orienten en las decisiones que tomamos y tomaremos en todo tiempo y circunstancias. Y hacer así la diferencia entre una vida y práctica aislada y/o desconectada del resto de las personas y de los temas importantes de cada día a nivel comunitario, social y mundial; a darnos cuenta que -en mi caso- como mujer, con un nombre, una misión y una utopía; para lo cual necesito generar las confianzas con los otros que nos permita el mutuo conocimiento y el mutuo respeto. Esta matriz personal siento que me permite poner una sólida base para un buen método me ayude muchas formas prácticas más que dan vida a la creatividad que es como el alma que me anima a buscar la productividad óptima en esta corta etapa de ser estudiante de Nivel Medio. Así el método es personal en su primera búsqueda y conformación, grupal en su práctica, y social en su finalidad.

(Gabriel) Y de esta manera, comprendo ahora, recobraremos muchas cosas que hemos perdido, como la productividad, la alegría de estudiar, la voluntad de participar, y la responsabilidad del compromiso. Podremos recobrar nuestra identidad como un cuerpo vivo en y a favor de la sociedad que nos contiene; pero con frecuencia nosotros no la contenemos a ella. Este divorcio es perjudicial para ambos, porque nos debemos y nos necesitamos mutuamente. Es decir, la salud, el bienestar y el desarrollo de ambos dependerán de la buena y productiva comunicación que cultivemos entre nosotros: sujetos y sociedad.

Como facilitador, no puedo pensar sino igual que Uds., Gabriel y María, porque así estamos siendo capaces de reflexionar sobre lo que vivimos cada vez que nos juntamos para vivir la hermosa experiencia de aprender. Aprender a saber quiénes somos, donde estamos y cuál es nuestra misión en este mundo, para la cual no solamente debemos prepararnos, sino actuarla aquí y ahora porque nadie es dueño del mañana. Cuando un método de vida y de estudio nos ayuda a conseguir este objetivo, podemos decir entonces que estamos en la ruta correcta de ser estudiantes, de ser personas y de ser ciudadanos. El estudio, así, ni comienza ni termina en una sala de clase, y ese lugar se convierte en una especie de vientre que genera vida para este mundo que habitamos y heredaremos con el aporte e impronta de nuestra misión de estudiantes conscientes, racionales y libres.

La aparente "complejidad", entonces, al hablar de método no es tal, sino todo lo contrario, porque es la vía que vuelve posible mi realización más plena, entrando a los estadios de la libertad, de la responsabilidad y de la solidaridad.

Hablar de método es hablar de orden, de disciplina, de optimizar el uso del tiempo. Y también es la herramienta para evitar el estrés por los apuros de última hora para preparar nuestras tareas o pruebas. Un método adecuado nos favorece enormemente le profundización de los temas de estudio; y utilizándolo podemos incluso discernir mejor nuestra vocación laboral-profesional.

Autor:
José Leandro Flores
18 de abril de 2011
http://www.monografias.com/cgi-bin/jump.cgi?ID=160877

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