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Curso a Distancia sobre Clustering y Desarrollo Local en Agronegocios
Agroconsultora Plus como parte del Ciclo de Capacitación Agrobusiness auspiciado por la Escuela de Posgrados en Negocios de la Universidad de Belgrano, realizará el Curso a Distancia sobre Clustering y Desarrollo Local en Agronegocios, entre el 18 de abril y el 23 de mayo de 2011 a través de su Campus Virtual.
Los objetivos del curso son:
-Conocer las principales herramientas y oportunidades para el desarrollo de la competitividad en Agronegocios a partir de estrategias asociativas.
-Generar conciencia sobre los desafíos existentes en el sector y la potencialidad de alianzas estratégicas.
-Relacionar la implementación de los Clusters productivos con el Desarrollo Local.
-Analizar los beneficios y posibles costos asociados a distintas estrategias de desarrollo.
-Apreciar el papel de los actores clave en los procesos de construcción y fortalecimiento de capacidades de desarrollo, centrándose en la existencia de conflictos y en el potencial para aprovechar las sinergias.
El curso está dirigido a profesionales y técnicos vinculados con el sector agropecuario, agroindustrial y toda su cadena de valor; docentes, investigadores y estudiantes de carreras afines (agronomía, administración, etc.); productores/exportadores de agroalimentos; emprendedores e inversores.
http://www.agroconsultoraplus.com/cursoclustering.html
Robin Laight: Nuevos cursos en comunicación dictan esta semana
PLANIFICACIÓN Y REDACCIÓN DE CONTENIDOS PARA REDES SOCIALES
Jueves 14 de abril. De 9:30 a 17:30
Dictante: Lic. Ricardo Palmieri
Valor: $495 (IVA incluido)
Cierre de inscripción: miércoles 13 de abril
LA PLANIFICACIÓN DE MEDIOS Y SUS HERRAMIENTAS
Viernes 15 de abril. De 9:30 a 17:30
Dictante: Lic. Horacio Rival
Valor: $495 (IVA incluido)
Cierre de inscripción: jueves 14 de abril
IMAGEN PERSONAL. UNA HERRAMIENTA EFICAZ DE GESTIÓN
Sábado 16 de abril. De 9:30 a 17:30
Dictante: Lic. Juan Espínola
Valor: $495 (IVA incluido)
Cierre de inscripción: viernes 15 de abril
INSCRIPCIÓN, COSTO Y FORMAS DE PAGO
Las capacitaciones se dictan en J.E. Uriburu 115, piso 6º, estudio M, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
La duración de cada jornada completa es de 9:30 a 17:30.
Cada asistente recibe 1 certificado de asistencia, 14 documentos digitales, 1 presentación en Power Point, 1 documento sobre bibliografía recomendada y 1 CD con la versión sonora de lo expuesto en la capacitación.
Cupo máximo: 12 personas.
El valor de la misma es de $ 495 (IVA incluido) e incluye servicios de cafetería y almuerzo.
Se puede abonar en efectivo, cheque o mediante transferencia o depósito bancario.
Para inscribirse comunicarse al 4953-8717
o vía email a capacitacion@robinlaight.com.ar
Robin Laight, Estrategias de Prensa y Comunicación
J. E. Uriburu 115, Piso 6, Estudio M
C1027AAC Buenos Aires, Argentina
Tel. (54-11) 4953-8717
El Enigma de Jacob Barnett
SEPA/Diario El Peso] Un niño prodigio de 12 años de edad, deslumbró a los profesores de la universidad después de lidiar con algunos de los conceptos más avanzados en matemáticas. Jacob Barnett tiene un cociente intelectual [IQ] de 170 [más alto que Albert Einstein].
Jake, tal como le llaman, se dedica a elaborar complejos cálculos de álgebra, así como a desarrollar nuevos modelos de trigonometría o estudiar variables de geometría difíciles de concebir para el adulto promedio. En la actualidad imparte clases complementarias a estudiantes universitarios y los profesores de la Universidad de Indiana contemplan otorgarle un título para que lleve a cabo investigaciones matemáticas como parte de un PhD [Philosophal Doctor].
El niño prodigio, aprendió por sí mismo cálculo, álgebra, geometría y trigonometría en una semana. Y ahora, Jake, se ha embarcado en su proyecto más ambicioso hasta la fecha, su propia "versión ampliada” de la teoría de la relatividad de Einstein.
Las grandes habilidades del niño, fueron detectadas por su madre que escuchaba las divagaciones de su hijo, sin embargo como no estaba segura si hablaba tonterías o era en realidad genio, envió un video de su teoría al famoso Instituto de Estudios Avanzados, cerca de la Universidad de Princeton.
La respuesta vino del experto de renombre mundial del Instituto de Astrofísica profesor Scott Tremaine, quien confirmó la autenticidad de la teoría de Jake. En un correo electrónico a la familia, el científico escribió: "Estoy impresionado por su interés en la física y la cantidad que ha aprendido hasta ahora”.
"En la teoría que está trabajando, intervienen varios de los problemas más difíciles de la astrofísica y la física teórica… Cualquier persona que resuelve estas cuestiones estará en línea para un Premio Nobel."
Pero para su madre Kristine Barnett, de 36 años y el resto de la familia, las matemáticas sigue siendo un tema difícil. En declaraciones al periódico, la señora Barnett dijo: "Me reprobaron matemáticas. Sé que esto no viene de mí". Este hecho no ha pasado inadvertido por Jake, quien añadió: “Cada vez que trato de hablar acerca de matemática con alguien en mi familia me detengo el ver la expresión en sus rostros".
Jake fue diagnosticado con el síndrome de Asperger, una forma leve de autismo, desde una edad temprana. Sus padres se preocuparon cuando no habló hasta la edad de dos años, sospechando que era una persona con problemas educativos que no llegaba al umbral de los niños normales. Sólo, hasta que comenzó a crecer se dieron cuenta de lo especial que era el niño.
Él llenaba blocs de notas con dibujos de complejas formas geométricas y cálculos, antes de recoger rotuladores y escribir ecuaciones en las ventanas. A la edad de tres años pudo resolver puzzles de 5.000 piezas e incluso estudió un mapa de carreteras del Estado, recitando todas las carreteras y el prefijo de la placa de la memoria.
El síndrome de asperger es considerado como una forma de autismo leve ya que permite un mejor “funcionamiento social” en quienes lo padecen. A la vez, está asociado con notables aptitudes mentales como una increíble capacidad de memorización, son tremendamente racionales y pragmáticos en un plano intelectual, lo cual les permite penetrar con extraordinaria habilidad algunas disciplinas como la física, las matemáticas, la programación computacional, e incluso la música y, complementariamente, manifiestan una necesidad por profundizar en el conocimiento del rubro que les ha interesado lo cual les lleva en muchas ocasiones a resolver algunos de los más profundos enigmas.
Su profesor John Ross dijo que su rendimiento en las clases había sido excelente. "Cuando hace una pregunta, él siempre está dos pasos por delante de la conferencia… Luego él viene a verme durante las horas de oficina para hacer preguntas más detalladas”.
Según sus padres Jake tiene problemas para dormir por la noche, cuando constantemente ve números en la cabeza. Pero lejos de quejarse, Jake ha convertido las noches en vela en su tiempo para desacreditar la teoría del Big Bang.
Curso a Distancia sobre Teletrabajo en el Sector Agropecuario
Teletrabajo es toda forma de trabajo que no requiera la presencia del empleado en el centro productivo, oficina o planta de la empresa. A partir del salto tecnológico que se ha experimentado en las últimas décadas, con la baja notable de los costos informáticos, la velocidad de las redes de comunicación y la difusión comercial de la red Internet, el teletrabajo se convierte en una real alternativa de empleo o autoempleo sin fronteras.
Teniendo en cuenta esta realidad, Agroconsultora Plus junto al CEDTEL -Centro de Educación en Teletrabajo- organizan el Curso a Distancia sobre Teletrabajo en el Sector Agropecuario entre el 18 de abril y el 30 de mayo de 2011, a través del Campus Virtual preparado para la interacción entre tutor y estudiantes.
El curso ofrecerá conocimientos teóricos y de aplicación práctica que le permitan evaluar los beneficios del teletrabajo para realizar sus actividades; y analizar las propias competencias para tomar la decisión de ser un teletrabajador.
http://www.agroconsultoraplus.com/cursoteletrabajo.html
UNSAM - ARTE y CREATIVIDAD
UNSAM
UNIVERSIDAD NACIONAL de SAN MARTÍN
UNIDAD ACADÉMICA de las ARTES
TALLERES ABIERTOS A LA COMUNIDAD
ARTE y CREATIVIDAD
DIBUJO y PINTURA
TECNICAS NO CONVENCIONALES
Curso teórico – práctico (desarrollado como taller libre)
MIERCOLES de 18 a 20 hs.
Desde el MIERCOLES 13 de ABRIL de 2011. 18 hs.
LA INCORPORACION SE PUEDE REALIZAR EN CUALQUIER MOMENTO DEL CURSO.
Profesor: MIGUEL ANGEL FERREIRA
El taller busca activar los códigos de la creación artística, en un ámbito de experimentación plena, buscando el desarrollo de la percepción en la formación artística, paralelamente al análisis teórico y conceptual de la obra.
El taller se realiza partiendo de la práctica y el desarrollo de diferentes técnicas no convencionales del dibujo y la pintura, para fusionarlas con los procedimientos tradicionales.
Para el principiante es un camino diferente en el acercamiento a la actividad artística, encontrando resultados en forma ágil, lo que motiva un interés especial a la incorporación de los conocimientos técnicos tradicionales.
Para los avanzados (con conocimientos técnicos adquiridos) es un intento de desestructurar el exceso de conocimientos académicos, para alcanzar la creación artística sin límites ni prejuicios.
Análisis y desarrollo de disparadores en el proceso creativo.
Objetivos del arte en la búsqueda de la comunicación visual.
Charlas con debates sobre temas artísticos y trabajos realizados.
SE OTORGARAN CERTIFICADOS
Informes e inscripción: 4006 -1500 int. 2200 / 2201 / 2204
Horario de atención:lunes a viernes de 11 a 18 hs.
Campus Miguelete - Martín de Irigoyen 3100
(a 5 cuadras de Peatonal Belgrano, y estación San Martín).
http://www.arte.unsam.edu.ar/
talleres.arte.unsam@gmail.com
UNIVERSIDAD NACIONAL de SAN MARTÍN
UNIDAD ACADÉMICA de las ARTES
TALLERES ABIERTOS A LA COMUNIDAD
ARTE y CREATIVIDAD
DIBUJO y PINTURA
TECNICAS NO CONVENCIONALES
Curso teórico – práctico (desarrollado como taller libre)
MIERCOLES de 18 a 20 hs.
Desde el MIERCOLES 13 de ABRIL de 2011. 18 hs.
LA INCORPORACION SE PUEDE REALIZAR EN CUALQUIER MOMENTO DEL CURSO.
Profesor: MIGUEL ANGEL FERREIRA
El taller busca activar los códigos de la creación artística, en un ámbito de experimentación plena, buscando el desarrollo de la percepción en la formación artística, paralelamente al análisis teórico y conceptual de la obra.
El taller se realiza partiendo de la práctica y el desarrollo de diferentes técnicas no convencionales del dibujo y la pintura, para fusionarlas con los procedimientos tradicionales.
Para el principiante es un camino diferente en el acercamiento a la actividad artística, encontrando resultados en forma ágil, lo que motiva un interés especial a la incorporación de los conocimientos técnicos tradicionales.
Para los avanzados (con conocimientos técnicos adquiridos) es un intento de desestructurar el exceso de conocimientos académicos, para alcanzar la creación artística sin límites ni prejuicios.
Análisis y desarrollo de disparadores en el proceso creativo.
Objetivos del arte en la búsqueda de la comunicación visual.
Charlas con debates sobre temas artísticos y trabajos realizados.
SE OTORGARAN CERTIFICADOS
Informes e inscripción: 4006 -1500 int. 2200 / 2201 / 2204
Horario de atención:lunes a viernes de 11 a 18 hs.
Campus Miguelete - Martín de Irigoyen 3100
(a 5 cuadras de Peatonal Belgrano, y estación San Martín).
http://www.arte.unsam.edu.ar/
talleres.arte.unsam@gmail.com
Curso a Distancia de Producción Orgánica / Biológica / Ecológica
Curso de Producción Orgánica
Entre el 18 de abril y el 30 de mayo de 2011 se realizará el Curso a Distancia sobre Producción Orgánica, Biológica o Ecológica, a través del Campus Virtual de Agroconsultora Plus, como parte del Ciclo de Capacitación Bio+.
Sus objetivos son brindar conocimientos acerca de la normativa nacional e internacional vigente para producir y elaborar en forma orgánica; colaborar con los cursistas en la aplicación práctica de los conceptos y en el conocimiento de los registros y prácticas que recomiendan las normas; y promover tecnologías de procesos que fomenten la obtención de productos saludables en el marco de una producción sustentable.
http://www.agroconsultoraplus.com/cursoorganica.html
Adrián Paenza: De la ciencia-ficción a la ciencia
Cuando la ciencia ficción pasa a ser ciencia.
El periodista y matemático Adrián Paenza cuenta lo que más lo impresionó de las conferencias en las que se presentan descubrimientos impresionantes.
Fuente: Página 12
---
¿En qué momento la ciencia ficción deja de serlo y pasa a ser ciencia?
Es decir, con el advenimiento de las nuevas tecnologías, hay ciertas cosas que hoy se han hecho costumbre y uno ya no les presta más atención, pero cuando yo nací, por ejemplo, no había televisión. Así de simple: ¡no había televisión! Y si bien ya estoy mayor, no soy del siglo XIX.
Las radios eran a válvulas, no había transistores y, por lo tanto, no había radios portátiles. Así que nadie podía llevar radios a la cancha. Para hablar por teléfono desde la Capital a Berazategui, por ejemplo, había “demora”. El lechero pasaba con un caballo que tiraba de un carro (y yo nací en la Capital Federal, en Villa Crespo para más datos), conseguir una línea telefónica costaba 10.000 dólares, no se podía conocer el sexo de un bebé que estaba a punto de nacer, la penicilina recién empezaba a ser utilizada, no había vacuna contra la polio, ni la Salk ni la Sabin, no había tomografías computadas, ni resonancias magnéticas, ni ecografías, ni inyecciones peridurales. Ir al dentista era una tortura (¿ya no?) y una operación de apéndice obligaba a una estadía en el hospital de una semana. Y, por supuesto, las computadoras personales no figuraban ni entre los sueños de los más creativos.
Obviamente, la lista no pretende ser exhaustiva, ni mucho menos. De hecho, quienes idearon a Superman, si bien lo podían hacer volar, todavía necesitaban hacerlo cambiar de ropa dentro de una cabina de un teléfono público para pasar de Clark Kent a superhéroe. ¿Por qué digo esto? Porque los autores del personaje no pudieron desprenderse de la noción de que los teléfonos tenían que ser “alámbricos”, y por lo tanto, aun en el futuro habríamos de necesitar cables para establecer conexiones. Ni hablar entonces de teléfonos celulares, Blackberries o I-phones.
Igual, siempre hay y habrá un Ray Bradbury o un Theodore Sturgeon (sólo una preferencia personal) para mirar más allá. Independientemente de la evolución que se produce en la “vida real”, la ciencia ficción avanza a otro ritmo, se maneja con otras leyes.
Sin embargo, hay momentos en los que la ciencia de los humanos, la nuestra, la única que tenemos, alcanza a rozarla. No la alcanza, pero la “toca”. Acompáñeme por acá y le muestro un ejemplo.
Anthony Atala es un médico/investigador que lidera el Instituto de Medicina Regenerativa de la Universidad de Wake Forest, ubicada en Winston-Salem, en Carolina del Norte. En el marco de las charlas TED que se realizan todos los años en Long Beach, Atala dio una conferencia de 18 minutos el 3 de marzo de este año. Mientras lo escuchaba, junto a otras 1500 personas, pensaba que si no fuera en ese lugar, ante ese público, con las credenciales que garantizaban credibilidad, yo hubiera imaginado que estaba escuchando a un fabulador o un embustero. Pero no, lo que decía era verdad.
Empezó así: “En el mundo hay una crisis enorme por la falta de órganos. Es un hecho que el hombre ahora vive más. La medicina ha hecho un esfuerzo para lograrlo y así estamos ahora. Pero también es cierto que a medida que envejecemos, lo mismo sucede con nuestros órganos, que empiezan a fallar. Por lo tanto, no hay suficientes órganos para transplantar y cubrir las necesidades de la gente. De hecho, en los últimos 10 años, el número de pacientes que requieren órganos se ha duplicado, mientras que el número de trasplantes ha permanecido casi constante. Y es por eso que aparece en escena el campo de la medicina regenerativa”.
Acá, una pausa. Es obvio que yo soy un lego que sólo quiere compartir mi entusiasmo frente a lo que escuché. Pero lo que sigue –si se concreta tal como está planteado– implicaría uno de los avances más fabulosos de los que se tiene memoria y permitiría resolver un problema crítico para la humanidad: la producción artificial de órganos. Y con una tecnología revolucionaria.
Quiero contar acá sólo algunas de las técnicas que explicó Atala, pero prepárese, porque el primer impacto tiene que ver con la aparición de impresoras tridimensionales. Sí, impresoras que no sólo imprimen sobre papel, sino que van reproduciendo un objeto (un hueso o una vejiga, por ejemplo) tal como usted lo está imaginando mientras lo mira en la pantalla de una computadora. Estas impresoras generan una réplica en tres dimensiones de lo que uno tiene en el monitor. Ciencia ficción, ¿no? No.
“Esto que ven acá es una impresora a tinta [1], de las que se usan habitualmente para imprimir sobre papel. La única diferencia es que ésta en lugar de usar tinta, usa ¡células!”
Mientras tanto, en una pantalla gigante que cuelga sobre el escenario, se ve cómo el cabezal de la impresora va de un lado hacia otro para construir una estructura. Le lleva aproximadamente 40 minutos hacerlo. Después, se produce un cambio de nivel, y ahora la impresora imprime una nueva capa un poco más abajo que la anterior.
Atala sigue: “Una vez que la impresora termina con su tarea, uno retira el objeto que acaba de construir (un hueso en ese caso) y está en condiciones de trasplantarlo a un paciente”.
Antes de avanzar en la lectura, piense una vez más: no sólo se trata de imprimir en tres dimensiones, sino que estamos hablando de imprimir con células en lugar de tinta, y produciendo un hueso que luego se implanta en una persona. En fin.
Sigue Atala: “Una tecnología más avanzada con la que estamos trabajando ahora es una nueva generación de impresoras más sofisticadas. Las estamos usando para vencer el mayor desafío que tenemos: la creación de órganos sólidos. No sé si ustedes se detuvieron a pensar en esto, pero el 90 por ciento de los pacientes que requieren un trasplante están en una lista aguardando un riñón. Mucha gente en el mundo muere a diario porque no hay suficientes donantes. Por supuesto, replicar un riñón presenta otro tipo de desafíos: es un órgano más grande, vascularizado, requiere una red intrincada de vasos por los que llega la sangre y hay un montón de células presentes también. Entonces, la estrategia en este caso es la siguiente: producimos una tomografía computada del órgano a reemplazar y vamos ‘capa por capa’ usando una técnica que llamamos ‘análisis de imágenes a través de morfometría computarizada’ y reconstrucción tridimensional para obtener una ‘réplica’ perfecta del riñón de la persona a trasplantar. Después, podemos usar rotaciones de 360 grados que nos permiten analizarlas en profundidad, estudiar sus características volumétricas y luego tomar toda esta información y ponerla en un lenguaje que pueda ser impreso. Vamos capa por capa, analizándolas a medida que avanzamos en el órgano, y eso nos permite efectivamente ‘diseñar’ o replicar el riñón del paciente”.
Mientras Atala hablaba, una impresora que estaba ubicada detrás de él en el estrado efectuaba el proceso que él describía. Y siguió, mientras un colaborador de su equipo, el Dr. Kang, le entregaba un objeto que depositaba en sus manos: “Lo que ustedes ven que yo estoy sosteniendo en mis manos (enguantadas) es lo que estuvimos imprimiendo hoy antes de venir acá. Se trata de un riñón listo para ser trasplantado. Nos llevó siete horas producir la impresión”.
Atala “juega” con el riñón artificial en sus manos. Parecía tener la consistencia que uno se imagina que tiene uno verdadero, aunque ciertamente yo no he tenido riñones en mis manos últimamente.
En la pantalla se leía: “Estas estructuras renales (riñones) impresas acá son prototipos que están siendo estudiados experimentalmente y todavía faltan algunos años para que puedan ser funcionales y utilizados en el uso clínico”.
Me importa hacer fuerte hincapié en esto para no despertar una ilusión falsa en el hoy, acá y ahora. Intuyo que todo paciente que esté en diálisis o que tenga un familiar/amigo que necesite un trasplante renal, debe estar pensando que se acaba de resolver el problema, y sólo se trata de “imprimir un riñón y listo”. Bueno, no es así. Y si bien esto es una bofetada para todos los que están en una perversa lista de espera, no deja de ser una noticia impactante y muy prometedora.
El simple hecho de imaginar que uno puede imprimir ya en tres dimensiones sirve para producir una suerte de shock pero, combinado con un futuro mediato que permita imprimir órganos que no requieran ni de células madres ni de clonación alguna, suena realmente a ciencia ficción. Pero ya no lo es tanto, porque el hombre sigue sorprendiendo con su capacidad de avance sobre la naturaleza.
Si se trataba de encontrar “una” charla que lograra hacerme explotar la cabeza, la de Anthony Atala lo logró. Por eso, las discusiones sobre inversión en ciencia y tecnología en un país no pueden ser abstractas. Cuanta más gente pueda acceder a las universidades públicas, más científicos habrá preparados para producir ciencia básica y aplicada. Y cuantos más tengamos, estaremos mejor educados y mejor preparados para enfrentar los nuevos desafíos que implican, entre otras cosas, prolongar la cantidad de años y la calidad de vida de una persona. No parece poca cosa.
(1) Aparecía en una pantalla gigante instalada detrás de él una impresora que no parecía tener nada particular ni distinto de la que usted o yo podríamos tener en una casa u oficina.
Enviado por Taller Urbano
El periodista y matemático Adrián Paenza cuenta lo que más lo impresionó de las conferencias en las que se presentan descubrimientos impresionantes.
Fuente: Página 12
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¿En qué momento la ciencia ficción deja de serlo y pasa a ser ciencia?
Es decir, con el advenimiento de las nuevas tecnologías, hay ciertas cosas que hoy se han hecho costumbre y uno ya no les presta más atención, pero cuando yo nací, por ejemplo, no había televisión. Así de simple: ¡no había televisión! Y si bien ya estoy mayor, no soy del siglo XIX.
Las radios eran a válvulas, no había transistores y, por lo tanto, no había radios portátiles. Así que nadie podía llevar radios a la cancha. Para hablar por teléfono desde la Capital a Berazategui, por ejemplo, había “demora”. El lechero pasaba con un caballo que tiraba de un carro (y yo nací en la Capital Federal, en Villa Crespo para más datos), conseguir una línea telefónica costaba 10.000 dólares, no se podía conocer el sexo de un bebé que estaba a punto de nacer, la penicilina recién empezaba a ser utilizada, no había vacuna contra la polio, ni la Salk ni la Sabin, no había tomografías computadas, ni resonancias magnéticas, ni ecografías, ni inyecciones peridurales. Ir al dentista era una tortura (¿ya no?) y una operación de apéndice obligaba a una estadía en el hospital de una semana. Y, por supuesto, las computadoras personales no figuraban ni entre los sueños de los más creativos.
Obviamente, la lista no pretende ser exhaustiva, ni mucho menos. De hecho, quienes idearon a Superman, si bien lo podían hacer volar, todavía necesitaban hacerlo cambiar de ropa dentro de una cabina de un teléfono público para pasar de Clark Kent a superhéroe. ¿Por qué digo esto? Porque los autores del personaje no pudieron desprenderse de la noción de que los teléfonos tenían que ser “alámbricos”, y por lo tanto, aun en el futuro habríamos de necesitar cables para establecer conexiones. Ni hablar entonces de teléfonos celulares, Blackberries o I-phones.
Igual, siempre hay y habrá un Ray Bradbury o un Theodore Sturgeon (sólo una preferencia personal) para mirar más allá. Independientemente de la evolución que se produce en la “vida real”, la ciencia ficción avanza a otro ritmo, se maneja con otras leyes.
Sin embargo, hay momentos en los que la ciencia de los humanos, la nuestra, la única que tenemos, alcanza a rozarla. No la alcanza, pero la “toca”. Acompáñeme por acá y le muestro un ejemplo.
Anthony Atala es un médico/investigador que lidera el Instituto de Medicina Regenerativa de la Universidad de Wake Forest, ubicada en Winston-Salem, en Carolina del Norte. En el marco de las charlas TED que se realizan todos los años en Long Beach, Atala dio una conferencia de 18 minutos el 3 de marzo de este año. Mientras lo escuchaba, junto a otras 1500 personas, pensaba que si no fuera en ese lugar, ante ese público, con las credenciales que garantizaban credibilidad, yo hubiera imaginado que estaba escuchando a un fabulador o un embustero. Pero no, lo que decía era verdad.
Empezó así: “En el mundo hay una crisis enorme por la falta de órganos. Es un hecho que el hombre ahora vive más. La medicina ha hecho un esfuerzo para lograrlo y así estamos ahora. Pero también es cierto que a medida que envejecemos, lo mismo sucede con nuestros órganos, que empiezan a fallar. Por lo tanto, no hay suficientes órganos para transplantar y cubrir las necesidades de la gente. De hecho, en los últimos 10 años, el número de pacientes que requieren órganos se ha duplicado, mientras que el número de trasplantes ha permanecido casi constante. Y es por eso que aparece en escena el campo de la medicina regenerativa”.
Acá, una pausa. Es obvio que yo soy un lego que sólo quiere compartir mi entusiasmo frente a lo que escuché. Pero lo que sigue –si se concreta tal como está planteado– implicaría uno de los avances más fabulosos de los que se tiene memoria y permitiría resolver un problema crítico para la humanidad: la producción artificial de órganos. Y con una tecnología revolucionaria.
Quiero contar acá sólo algunas de las técnicas que explicó Atala, pero prepárese, porque el primer impacto tiene que ver con la aparición de impresoras tridimensionales. Sí, impresoras que no sólo imprimen sobre papel, sino que van reproduciendo un objeto (un hueso o una vejiga, por ejemplo) tal como usted lo está imaginando mientras lo mira en la pantalla de una computadora. Estas impresoras generan una réplica en tres dimensiones de lo que uno tiene en el monitor. Ciencia ficción, ¿no? No.
“Esto que ven acá es una impresora a tinta [1], de las que se usan habitualmente para imprimir sobre papel. La única diferencia es que ésta en lugar de usar tinta, usa ¡células!”
Mientras tanto, en una pantalla gigante que cuelga sobre el escenario, se ve cómo el cabezal de la impresora va de un lado hacia otro para construir una estructura. Le lleva aproximadamente 40 minutos hacerlo. Después, se produce un cambio de nivel, y ahora la impresora imprime una nueva capa un poco más abajo que la anterior.
Atala sigue: “Una vez que la impresora termina con su tarea, uno retira el objeto que acaba de construir (un hueso en ese caso) y está en condiciones de trasplantarlo a un paciente”.
Antes de avanzar en la lectura, piense una vez más: no sólo se trata de imprimir en tres dimensiones, sino que estamos hablando de imprimir con células en lugar de tinta, y produciendo un hueso que luego se implanta en una persona. En fin.
Sigue Atala: “Una tecnología más avanzada con la que estamos trabajando ahora es una nueva generación de impresoras más sofisticadas. Las estamos usando para vencer el mayor desafío que tenemos: la creación de órganos sólidos. No sé si ustedes se detuvieron a pensar en esto, pero el 90 por ciento de los pacientes que requieren un trasplante están en una lista aguardando un riñón. Mucha gente en el mundo muere a diario porque no hay suficientes donantes. Por supuesto, replicar un riñón presenta otro tipo de desafíos: es un órgano más grande, vascularizado, requiere una red intrincada de vasos por los que llega la sangre y hay un montón de células presentes también. Entonces, la estrategia en este caso es la siguiente: producimos una tomografía computada del órgano a reemplazar y vamos ‘capa por capa’ usando una técnica que llamamos ‘análisis de imágenes a través de morfometría computarizada’ y reconstrucción tridimensional para obtener una ‘réplica’ perfecta del riñón de la persona a trasplantar. Después, podemos usar rotaciones de 360 grados que nos permiten analizarlas en profundidad, estudiar sus características volumétricas y luego tomar toda esta información y ponerla en un lenguaje que pueda ser impreso. Vamos capa por capa, analizándolas a medida que avanzamos en el órgano, y eso nos permite efectivamente ‘diseñar’ o replicar el riñón del paciente”.
Mientras Atala hablaba, una impresora que estaba ubicada detrás de él en el estrado efectuaba el proceso que él describía. Y siguió, mientras un colaborador de su equipo, el Dr. Kang, le entregaba un objeto que depositaba en sus manos: “Lo que ustedes ven que yo estoy sosteniendo en mis manos (enguantadas) es lo que estuvimos imprimiendo hoy antes de venir acá. Se trata de un riñón listo para ser trasplantado. Nos llevó siete horas producir la impresión”.
Atala “juega” con el riñón artificial en sus manos. Parecía tener la consistencia que uno se imagina que tiene uno verdadero, aunque ciertamente yo no he tenido riñones en mis manos últimamente.
En la pantalla se leía: “Estas estructuras renales (riñones) impresas acá son prototipos que están siendo estudiados experimentalmente y todavía faltan algunos años para que puedan ser funcionales y utilizados en el uso clínico”.
Me importa hacer fuerte hincapié en esto para no despertar una ilusión falsa en el hoy, acá y ahora. Intuyo que todo paciente que esté en diálisis o que tenga un familiar/amigo que necesite un trasplante renal, debe estar pensando que se acaba de resolver el problema, y sólo se trata de “imprimir un riñón y listo”. Bueno, no es así. Y si bien esto es una bofetada para todos los que están en una perversa lista de espera, no deja de ser una noticia impactante y muy prometedora.
El simple hecho de imaginar que uno puede imprimir ya en tres dimensiones sirve para producir una suerte de shock pero, combinado con un futuro mediato que permita imprimir órganos que no requieran ni de células madres ni de clonación alguna, suena realmente a ciencia ficción. Pero ya no lo es tanto, porque el hombre sigue sorprendiendo con su capacidad de avance sobre la naturaleza.
Si se trataba de encontrar “una” charla que lograra hacerme explotar la cabeza, la de Anthony Atala lo logró. Por eso, las discusiones sobre inversión en ciencia y tecnología en un país no pueden ser abstractas. Cuanta más gente pueda acceder a las universidades públicas, más científicos habrá preparados para producir ciencia básica y aplicada. Y cuantos más tengamos, estaremos mejor educados y mejor preparados para enfrentar los nuevos desafíos que implican, entre otras cosas, prolongar la cantidad de años y la calidad de vida de una persona. No parece poca cosa.
(1) Aparecía en una pantalla gigante instalada detrás de él una impresora que no parecía tener nada particular ni distinto de la que usted o yo podríamos tener en una casa u oficina.
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